jueves, 29 de octubre de 2009

La dulce Nicaragua



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Una maraña de sentimientos se entremezclan por mis venas. Retorno a la infancia con Jordi y Montse, consigo despegar a Jordi del televisor y el ordenador y jugamos al escondite inglés, de pronto el silencio se torna en risas. Me alegra verles conversar interactuar fuera del dominio de la pantalla plana. Son niños alegres inocentes a los que les gustaría pasar más tiempo con sus ocupados papas. Pero Martha y Carlos están metidos en un sin fin de proyectos y salen tarde de trabajar, aún así todo el tiempo restante intentan estar siempre con ellos.

Me llevan el viernes a la ciudad de Masaya a celebrar los Aguizotes, es una fiesta popular precolombina que se mantuvo a pesar de la Iglesia Católica. Masaya es una ciudad pequeña cercana a Managua, es la ciudad de los artesanos y artistas, del barrio indígena de Monimbó que en el 78 plantó cara al régimen de Somoza con sus lanzas y sus tambores de guerra. Las casas son de tipo colonial con patios interiores por los que corre el aire, en fiestas ventanales y puertas quedan abiertas para exhibir sus hermosas casas. Pintadas con colores vivos como los ojos de sus gentes, que alegres recorren las calles vestidos de la muerte. Es una tradición anterior a Haloween pero la globalización hace que las culturas se entremezclen y entre las calaberas de animales muertos y las sábanas negras, se ven másacaras de la película de Scream y se escucha la música de Mickel Jackson.

De pronto cae una tromba de agua, y corremos a refugiarnos a casa de unos amigos de Martha y Carlos, se trata de la casa del Decano de la Facultad. Es una casa hermosa con colores alegres, tiene un patio interior fresco donde corredor y salón se entremezclan al estilo de los patios cordobeses.

Salimos a la calle a ver pasar una de las procesiones más importantes, el agua lo inunda todo pues las calles de Masaya carecen de alcantarillado, enfermeras de la muerte, diablas y diablos sexys y novias y novios maléficos bailan y ríen alegremente al ritmo de los tambores, monstruillos nos asustan con antorchas y lanzallamas, las calles parecen ríos y los gritos de terror y las llamas se mezclan con los cazos de agua que lanzan la caravana de muertos sobre el curioso público. Empapados y con mi constipado en su estado más álgido, volvemos a refugiarnos en la casa de Carla, la mujer del decano, allá nos duchamos y comienza una plática bien interesante sobre el país y sus políticos, se empieza a divagar sobre los acontecimientos venideros. Ya de madrugada partimos hacia Managua en el volkvagen azul, un golf de los años 70 diesel, que a pesar de su edad es bravo y feroz y más duro que muchos de los carros que conducimos en España, sube cuestas embarradas,cruza ríos y grandes charcos. En mi piernas Jordi duerme plácidamente, soñando con los aguizotes.

Al día siguiente me la paso jugando con los pequeños, recibimos visitas de la familia, es una familia bien grande y unida. Dos sobrinos de Martha viven cerquita y no pierden ocasión de ir a visitar a su tía. Por la noche, Carlos me presenta a sus dos hijos mayores Isaac y Carlos, de 19 y 17 años respectivamente, el primero estudia informática y es un apasionado del softwear libre y el segundo acaba de comenzar la Universidad, estudia ingeniería electrónica, ambos son apasionados de la buena música nicaragüense, son inseparables y están creando un guitar heroe con grupos nicaragüenses con softwear libre, todo es de carácter gratuito para publicitar a las bandas y que la gente los disfrute.

Acá es muy común tener distintos hijos de distintos matrimonios, según tengo oido, de la residencia de estudiantes salen al año unas 20 embarazadas, la verdad me cuesta entender, porque los preservativos, la píldora, incluso la píldora del día después esta a su alcance, pero dicen que la educación sexual brilla por su ausencia, aunque en la Universidad en el comedor hay un gran mural con un grafitti invitando al sexo seguro. El aborto esta prohibido, se trata de un acercamiento del gobierno a la Iglesia Católica.

Por acá se ve a gente muy religiosa, católicos en su mayoría, evangélicos, protestantes... Los fines de semana recorren las casas predicando la fé de Jesús, en la Universidad dan misas y hacen encuentros, reparten cuadernillos y los conductores religiosos ponen mensajes de Dios en los autobuses. También hay ateos sobretodo entre los universitarios.

Por la noche salí a recorrer en carro Managua con los hijos de Carlos y visitamos los lugares más emblemáticos, el antiguo centro de la ciudad bien bonito pero abandonado debido a que la reconstrucción de la zona dónde se produjo el terremoto del 72 de momento es inviable ya que sigue siendo una zona de riesgo sísmico. De la pequeña ciudad concentrada, con restos coloniales, calles con nombres se pasó desde el terremoto del 72 a una ciudad expandida, sin ningún órden o sentido, en el que se entremezclan barrios de todo tipo y los lugares importantes se encuentran dispersados.

La plaza de la Revolución, con su monumentos a los héroes de la Revolución, a Sandino y a Rubén Darío. La casa del pueblo, que actualmente se desconoce su función, la antigua catedral que resistió al terremoto y permance vayada por peligro de derrumbe, fue testigo del triunfo de la Revolución plagada de melenudos y jóvenes entusiasta el 19 de Julio de 1979. El ministerio de Cultura.

Managua me empieza a parecer una ciudad curiosa, comienzo a ver lugares asfaltados edificios públicos de calidad, entre ellas las Universidades, las casas humildes pero bonitas, todas de un piso para evitar el derrumbe en caso de catástrofe natural. Me sorprende los techos de zinc tan populares, y es que la teja se cree peligrosa para los terremotos pero la realidad es que las planchas de metálicas convierten las casas en hornos. Ya no me asusta tanto la ciudad, hay un poco de todo, por lo general humildad, pero la mayoría tiene lo necesario.

Al día siguiente Martha marcha a Panamá, se ha ido a un congreso y ha estado ausente toda esta semana.

El domingo Carlos quería habernos llevado a la laguna de apoyo, una verdadera maravilla, pero era el cumpleaños de otro sobrino de Martha, Arahel que cumplía 27 y toda la familia lo celebraba. Cocinaron una comida típica el Vaho, carne estofada con maduro, yuca y papas. Exquisita! cocinada a fuego lento en una fogata. La tarde estuvo entretenida, los familiares son agradables y simpáticos. Arahel resultó ser un chavalo muy agradable, estudia ingeniería industrial, es un apasionado de la poesía y le gusta juntarse con artistas y gente de mundo. Estuvimos platicando un buen rato y me invitó a ir al sábado siguiente a Granada. Para los mal pensados, no preocuparse, le he hablado mucho de Pablo y las cosas están claras a ese respecto.



Los ojos se me empiezan a abrir a la Hermosa Nicaragua, me dio cuenta que los valores acá son bien distintos, aquella escasez o pobreza, esa impresión del principio ya no es tal. Ahora comprendo que Carlos y Martha tienen todo, los hijos van a un buen colegio, que es privado, tienen televisor y sobretodo un ordenador, cocinan con gas, tienen lavadora, un carro, un hogar en el que sentirse agusto con un porchecito y un jardín donde plantan árboles frutales. Que las paredes no estén pintadas o los muebles sean antiguos no es problema, teniendo dos chavalos pequeños no quieren gastar dinero en cosas bonitas, prefieren que las paredes tengan grafitis de Montse de momento :-)




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