La ciudad dónde se cree que comenzó la tradición es León, así que aprovechando el viaje a Bluefields y que había puente, llamamos a nuestra amiga Jaika, originaria de León, para viajar con ella y su novia Regina.
Cómo Regina trabajaba el lunes, día de la purísima, media jornada, esperamos a que saliera del trabajo y las cuatro nos fuimos rumbo a León. La intención era coger una ruta (bus) pero las colas eran infernales, así que decidimos hacer ray (autostop). Tuvimos suerte y nos cogieron relativamente rápido. El lago Xolotlan (de Managua) nos acompañó gran parte del camino, es impresionante lo grande que es, vimos más de cerca los volcanes del Momotombo y Momotombito y tuvimos la suerte de parar a comer quesillos en un lugar típico.
Cuando llegamos a León estaba anocheciendo, toda la ciudad se veía en fiestas, había un gran alboroto y gente por doquier. La catedral, famosa en toda Centroamérica por su belleza, presentaba un aurea melancólica como recordando tiempos mejores, parecía abandonada, con la pintura descorchada, sin embargo, en su interior, la luz emanaba de todas partes, una inmensa masa seguida de un murmullo constante peregrinaba alegre en busca de la Virgen.
La primera impresión de León en fiestas me hizo surcar el Atlántico hasta encontrarme en alguna capital de provincia de Castilla, no sabría decir cuál y puede que no se parezca mucho en la actualidad pero el ambiente de fiesta me recordaba a viejas fotos que he mirado cantidad de veces en los álbumes de mis padres.
La Purísima es la fiesta de la concepción de Virgen María, todo el mundo, niños y adultos salen a la calle y van de puerta en puerta gritando: “¿Quién causa tanta alegría?” a lo que la gente en la casa responde: “La concepción de María”. En las casas tienen altares de la Virgen y una gran variedad de regalos: caramelos, bolígrafos, pendientes, pulseras, pirañas (pinzas de pelo), panas (cuencos), comida y un largo etc. Los regalos se van repartiendo a todas las personas que se acercan a la casa. Cuando se recibe el regalo se grita: “¡Qué viva la Virgen!”.
Creo que si hubiera tenido esta fiesta de pequeña, los que me conocéis bien lo podéis atestiguar, hubiera sido la niña más FELIZ del mundo un día al año, que tendría un gran empache al día siguiente pero que seguiría año tras año celebrándolo con la misma intensidad que la primera vez.
Los ojitos se nos iluminaron y a pesar de que la noche ya estaba llegando a su fin, disfrutamos como enanas gritando, contando y recontando caramelos como si de helados se tratara ;-)
Durante todo el camino nos acompañaron los enanos y gigantonas que acompañados de un redoble de tambores danzaban alegremente y gritaban coplas. Esta es una historia paralela, que no sé muy bien por qué su celebración coincide con la Purísima. En realidad su día es el 8 de Diciembre, pero el día de la Purísima danzan por todos los barrios y se preparan para su gran día.
La historia cuenta que un indio se enamoró de una española, la recitaba coplas para enamorarla y tocaba música, ella danzaba a su son, ya me entendéis, que había rollito vamos. El caso es que no imagino lo chaparrito (bajito) que debían de ser los indios de la época, porque si la gigantona medía lo que mide la persona más mayor que he conocido, mi abuelita con aproximadamente 1,30m, aquello debía de ser acojonante.
Pues eso que el día 8 en la plaza mayor, enfrente de la catedral, se va presentando a la gigantona de cada barrio y se recitan tres coplas. Hay un jurado popular que premia la gigantona más bonita y al mejor coplista. Hay todo tipo de coplas al igual que gigantonas, pero mucha de las coplas son de denuncia social para concienciar y en particular, mejorar la ciudad de León.
El martes por la mañana aprovechamos para ir a la playa que queda bastante cerca, a una media hora. Fue la primera vez que veía el Pacífico y ¡cómo no!, me sumergí en él. De pacífico poco tiene, las olas rompen con fiereza y deben de ser más o menos altas porque hay mucho turista surfero. El océano se ve peligroso porque las corrientes halan (tiran) mar adentro.
Lo más curioso es que la mayoría de las mujeres se meten al agua semivestidas, con shorts y camisa de tirantes, los hombres en cambio se bañan en bóxers. Dicen que es por pena (vergüenza), yo creo que es machismo y represión.
La mayoría no sabe nadar o nada medio bien, así que poca gente se aleja de la orilla, lo peor es que a pesar de nadar mal, la gente cuando anda tomada (borracha) le da por darse bañitos y puede terminar ahogada.
Por la noche después de ver el concurso de la Gigantona salimos de bares, los bares de León son tranquilos y no muy caros, ¡aquí el ron esta de muerte! intentaré llevar alguna botellita, a ver si los paranoicos de los estadounidenses no me las quita.
En León nos hospedamos en casa de Corina, amiga de la mamá de Jaika. Ellas son las Tías, un grupo de mujeres que trabajaban en el mercado y que juntaron dinero para poder sacar de la calle a los niños que deambulaban robando por allí. En principio, usaron el pseudónimo de “tias” para que los niños en vez de robar pidieran, así que cuando las llamaban “tías” ellas les daban fruta, verdura o lo que vendiesen para que tuvieran algo que echarse a la boca. Poco a poco, se fueron organizando mejor y empezaron a trabajar con los niños y sus padres para intentar que volvieran a la escuela. Ahora mismo son una ONG en León que recibe financiación de particulares de todo el mundo, dan desayuno, comida y cena, educación y así mismo, siguen trabajando con los padres para que sean coscientes de la importancia de que sus hijos estudien .También les ayudan monetariamente para evitar que los niños tengan que trabajar.
Si quereis más información de las Tías: http://www.puntos.org.ni/boletina/contenido.php?CodBole=148&key=2076&subsec=2100
Aceptan voluntarios!
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