lunes, 22 de marzo de 2010

¡Pura Vida!



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A los tres meses de estar en Nicaragua te conviertes en ilegal y tienes dos opciones: intentar de manera burocrática que te renueven la visa por otros tres meses pagando un buen dinerillo o, salir del país y volver a entrar.

Como el proyecto iba a estar en su punto más álgido en Enero, que era cuando se me caducaba la visa (19 de Enero), ingenuas de nosotras pensamos que era mejor la vía burocrática. Así que en Diciembre, después de perder mucho tiempo en la Oficina de cooperación externa de la UNA, y aún más tiempo en el Oficina de inmigración, y visto que nadie era capaz de aclararnos si con unas horas al otro lado de la frontera bastaba o era necesario quedarse tres días como decía Martha; fuimos a lo seguro, tres días en Costa Rica y dos de paso en la famosa playa de San Juan del Sur, Rivas en Nicaragua. (16-20 de Enero)

Lo bueno es que lo hicimos de tal manera, que Dani la renovó para que justo se le cumplieran los otros tres meses al día siguiente de volver a España.

En realidad decidimos a última hora nuestro destino, en principio íbamos a visitar la zona del río San Juan en Nicaragua y luego pensábamos bajar a Costa Rica e ir a la reserva del Tortuguero. Era un plan sin duda irrealista, porque para ir al río San Juan se tarda unas 8-10 horas en autobús por el deterioro de la carretera, además que viajar en panga no es la manera más rápida y para llegar a dónde pretendíamos (Soletinamen, el Castillo y los Guatuzos), se necesitan 5 días sólo para la ida.

Nos dijeron que a Rivas en un expreso se tardaba tan sólo 2 horas y a las playas de San Juan del Sur, la Flor etc unas media hora más, así que fuimos al Huembes y agarramos la primera ruta. Resultó que esta ruta llegaba hasta la frontera con Costa Rica en Peñas Blancas. Una vez ya montadas, decidimos que era mejor ir directas a Costa Rica y dejar para después Rivas, por si surgía algún problema con el proyecto. Nos vino bien desconectar porque fue en el momento de mayor bajón, cuando nos dimos cuenta que había que repetir los colectores, necesitábamos un respiro, además de que gracias a que estábamos fuera nos libramos de una muerte segura (ya sabéis que cayó el cable eléctrico sobre el taller dónde trabajábamos).



Cruzamos la frontera a pie, entre coches y camiones, pagamos para salir de Nicaragua, pero no tuvimos que pagar ni para entrar ni para salir de Costa Rica, eso sí, de la cola para ponernos el sello con la visa no nos libramos en ninguno de los dos países.

No teníamos claro qué íbamos a visitar en Costa Rica porque a pesar de habernos informado de lugares claves, las distancias son difíciles de calcular con el mapa porque dependen del estado de las carreteras. De hecho, gracias a que consultamos, no fuimos a pasar la noche en una reserva natural ya que no tenía lugar para dormir, y nosotras no llevábamos tienda de campaña.

Decidimos que lo mejor era quedarnos el una ciudad cercana a la frontera llamada La Cruz, que nos permitiría ir a la Reserva natural de Santa Rosa y movernos por ciertas playas del pacífico consideradas joyitas.

Escribí la siguiente carta a mis padres:

"Ya estamos aquí en Costa Rica, en la Cruz, una ciudad en el pacífico cerca de la frontera con Nicaragua por Rivas. Hubo un cambio de rumbo en el último momento y por cuestiones prácticas decidimos dejar la zona del río San Juan e ir hacia Rivas y sus playas.

Pensamos que después de las semanas tan frenéticas que habíamos tenido y el bajón del pasado miércoles, unas vacaciones de relax estaban bien merecidas.

Y la verdad es que esto es precioso, nos hemos hospedado en un hotelito con piscina que se llama Buena Vista, y hace honor a su nombre, porque desde el tercer piso se puede divisar la cadena de montañas desemboncando en el mar pacífico con unas playas de arena blanca inmensa. La puesta de Sol ha sido otro regalo para la vista, una maravilla que contemplábamos mientras desgustábamos la cerveza local "Imperial", y aunque las comparaciones son odiosas, queda lejos del sabor inigualable de la "Toña"·










Mañana vamos a visitar un parque natural que queda cerca, se llama Santa Rosa, esperamos ver toda la fauna que sabemos que existe pero no hemos conseguido ver en Nicaragua. De momento estamos esperanzadas porque mientras nos rendíamos a la puesta de sol ha aterrizado a nuestro lado una gran garza blanca.



El lunes pensamos sumergirnos en los brazos del mar pacífico y sus impresionantes playas, y el martes regresaremos por la costa a Nicaragua para seguir disfrutando del paisaje".

La ciudad de la cruz, no es bonita ni fea, tiene el privilegio de estar ubicado en lo alto de un cerro y el paisaje que le rodea es espectacular. Es un pueblo limpio, tranquilo y ordenado. Tiene una panadería increíble y un restaurante de lo más moderno que contrasta con el ambiente de pueblo.

Con más ilusión que ganas, nos desperezamos a las 4.30 de la mañana para agarrar la ruta que nos llevaba al parque de Santa Rosa a las 5. Listas de nosotras fuimos indocumentadas, afortunadamente las revisiones de papeles iban dirigidas al inmigrante ilegal nica, ya que hay bastante inmigración del vecino, porque éste es bastante más pobre. Entre Nicaragua y Costa Rica hay una clara enemistad, y más por parte del vecino pobre. Ellos emigran a Costa Rica y se dedican al trabajar el campo que los ticos ya no trabajan. En ticolandia les tratan con superioridad, les llaman inditos, ya que se les diferencia claramente porque los ticos están menos mezclados y son más blancos. En definitiva es lo de siempre, llega la gente mas pobre del campo, y allí no son bien acogidos. Cuando estábamos allí las elecciones nacionales estaban cerca y en la televisión no hacían más que poner anuncios de los candidatos. Todos coincidían con mano dura con la delincuencia y también con el inmigrante, ya que se cree que mucha de esta delincuencia viene por parte de la gente de fuera.

El caso es que nosotras éramos consideradas turistas y como íbamos a dejar plata, hicieron la vista gorda.

Por fín se vió recompensado el madrugón vimos un sinfín de animales: chocollos (loritos), mil tipos de pájaros, pavos negros (que volaban en manada), monos cariblancos, monos congos, iguanas, oso hormiguero, venado, etc.






Llegamos a la playa y regresamos, en un día nos teníamos que hacer 40km, terminamos haciéndonos 35km y es que a la vuelta anduvimos muy rápido porque estábamos apuradas de no llegar a agarrar la ruta y tuvimos la suerte de que nos llevaran en ray (autostop) unos surferos ticos.

Y es que en todas estas playas hay bastante viento y se practica mucho el surf y el kitesurf. Desafortunadamente cuando llegamos al hotelito, Dani tenía una bola en el empeine del pie izquierdo gigante. Y es que el calzado que llevó no era muy apropiado, por lo visto, ya que caminamos sobre calzadas de piedras gigantes y piedritas puestas de canto.







Resultó que uno de los copropietarios del Hotel, un tico, ya que el otro era holandés, era medio fisioterapeuta, no tenía título pero si mucha intuición. Se ofreció a darle un masaje en el pie, y consiguió reducir bastante aquella bola. Por lo visto sus conocimientos venían de la guerra ya que participó junto a la Contra en la guerra de Nicaragua. Se alistó cuadno dos jóvenes revolucionarios violaron a dos mujeres de su pueblo. El tío era una joyita, algo racista, machista, facha, nuestros amigos nicas se hubieran largado al cruzarse dos palabras. Nosotras descubrimos cómo era tarde, cuando ya habíamos pagado las noches de Hotel.



Al día siguiente Dani seguía mal del pie y yo me encontraba mal de la tripa. Menudo par. Queríamos ir a una playita que quedaba bien cerca, bajando el cerro. El problema es que había que andar 5km desde dónde te dejaba el bus. Aún así Dani no quería perderselo y por la tarde bajamos. La pena que no pudimos quedarnos hasta el atardecer que era cuando se veían cetáceos, porque como Dani caminaba lenta tuvimos que salir con tiempo para pillar el bus de vuelta. Por cierto que esa tarde me corté el pelo, incluso con coleta me tapaba el cuello, y no soportaba más aquel calor, así que me lo corté unos 5 dedos.






El tercer día nos fuimos a San Juan del Sur (Rivas), un pueblo costero muy bonito y pintoresco. Con mucho turista y sobretodo surfistas. Quisimos ir por la noche a la playa vírgen de La flor, ya que es durante la madrugada cuando desovan las tortugas. Mala suerte, no era temporada y esa noche no salía ninguna excursión. Di una pequeña vuelta por el pueblo y me bañé, Dani se quedó reposando el pie. Una lástima no haber podido ir a las playas vírgenes que quedaban cerca, pero se dió así, nos tomamos unos mojitos para animarnos y nos echamos unas risas.







Por la mañana abandonamos Rivas de vuelta al calor infernal de Managua. Tengo claro que habrá un próxima vez, no sé cuando, pero también la habrá para ver el río San Juan.

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